
Quién soy

Me llamo Raquel, nací en Barakaldo aunque me considero más del mundo en general que de un sitio en particular. He viajado y vivido en distintos lugares buscando no sé muy bien el qué, supongo que conocimiento y felicidad.
Estos viajes que han tenido distintas causas y objetivos me han ayudado mucho a practicar sin saberlo Karma yoga, el yoga de la acción desinteresada. Así que si me preguntas desde cuándo practico yoga, te puedo responder con casi toda seguridad que desde hace más de media vida. Si me preguntas sobre el yoga físico te responderé que la primera vez que me coloqué sobre una esterilla fue hace unos nueve años.
La primera clase recuerdo que estaba perdida, no entendía nada y no estaba segura de estar en el lugar en el que debía estar. Sin embargo, de allí salí relajada y tranquila, algo bastante complicado de alcanzar para mí en aquella época. Así que regresé al de unos días. Así ha sido hasta que hace casi tres años en un viaje a la India sentí que quería transmitir todo eso que me estaba dando el yoga. Si me hacía tanto bien a mí, ¿Cómo podía no compartirlo?
En ese momento comencé a estudiar y practicar yoga cada día. Sobre mis titulaciones puedo decir que estoy formada en la Escuela Mahashakti en Yoga Integral (titulación avalada por la Yoga Alliance RYS500), Instructora de yoga por la escuela Harrobia (Certificado de Profesionalidad en Yoga (AFDA0311). Formación en yoga y embarazo con la Escuela Yoga sin Fronteras, formación en Nyasa Yoga Nidra Nivel 1 (avalada por la OIYAY y la Embajada de India) y postgrado de Monitora de Yoga Terapéutico con la Escuela Euroinnova. Formación en yoga, sánscrito y filosofía Vedanta en JJK Gurukulam (India) de la mano del Swami Tattvarupananda. También tengo formación en Yoga infantil y Yoga oncológico y formo parte de la Red de Yoga Oncológico.
En mi inquietud por seguir explorando y aprendiendo, me he formado con Lighthouse Yoga en la especialidad de Yin Yoga. Y durante estos últimos años he practicado y estudiado con Gonzalo Brito y Cándida Vivalda técnicas de perdón, compasión y autocompasión.
Pero más allá de todo eso, el método es solo la herramienta y el yoga es el camino. ¿Quieres que te acompañe en este maravilloso viaje?

